Catalina Muñoz / Conga Comparsa La Kalle

Catalina Muñoz es danzante de la Conga Comparsa La Kalle desde el año 2018. Se ha formado, principalmente, en  repertorios afrocubanos, a través de instancias de aprendizaje que la misma agrupación levanta. Trabaja en el ámbito de la administración.

Antes de integrarse a la Conga, Catalina estuvo por varios años en una academia porteña de ballet, y reconoce que desde niña tuvo el impulso de bailar. Su primer acercamiento a la danza afro se dio en Santiago, en el 2014, en el contexto de las escuelas abiertas de la comuna de Recoleta, donde tomó clases de “afromandingue” durante un semestre. Allí experimentó una práctica que sintió menos estructurada y con menos estilización corporal, lo que le abrió la posibilidad de conectarse con el movimiento desde un lugar más intuitivo, respondiendo a las músicas del tambor sin necesidad de conocer a cabalidad los repertorios. Gracias a esta experiencia, pudo comprender desde otra perspectiva la danza y relevar los vínculos que se dan entre las/os danzantes cuando entran en comunión a través del pulso del tambor tocado en vivo, el que retumba con fuerza en todo el cuerpo. Catalina relata que esta vinculación y desinhibición entre las personas le resonó mucho, y desde allí nació el deseo de seguir experimentando en este camino.

Después de un tiempo residiendo en Santiago, Catalina volvió a Valparaíso y, en un carnaval callejero, se encontró con la Conga Comparsa. Desde el comienzo, le atrajo mucho su lenguaje, pero sobre todo la posibilidad de bailar en la calle, desde una vinculación con temáticas políticas que le hacían y hacen mucho sentido, especialmente en lo que respecta a la labor de deselitizar el arte y encauzar el trabajo escénico desde lo popular.

“La motivación principal que nos mueve es generar escuela en relación al carnaval, en relación a lo afrocubano… Somos una agrupación bien política, que se posiciona desde la izquierda, y esto va acorde a lo que hacemos artísticamente, en los montajes que hemos presentado siempre hay una historia que demuestra realidad, es agitadora y siempre nos relacionamos con lo comunitario, buscamos relacionarnos con la gente, participar de las actividades territoriales, como las ollas comunes, por ejemplo.”

Catalina recuerda que los orígenes de la Conga Comparsa La Kalle se remontan a las movilizaciones estudiantiles del 2011, y en el área de danza destacan las acciones de investigación personal de Coni Bustamante y Cata Sandoval, quienes por mucho tiempo sostuvieron la dirección de danza y la formación colectiva de la agrupación de manera muy disciplinada y respetuosa con el estudio del repertorio. Catalina sostiene que esta rigurosidad en el estudio se mantiene hasta la actualidad en la Conga. De esta forma, aunque tengan pocas experiencias previas en el ámbito de la danza, quienes se integran a la comparsa logran desarrollar rápidamente las habilidades necesarias y el manejo del repertorio, a lo que contribuye también la realización de al menos dos ensayos semanales por bloque —música y danza—, además de los ensayos generales con toda la agrupación.

Para Catalina, un elemento especialmente destacable de la Conga Comparsa La Kalle es el bloque de figurines, al cual identifica como el aporte más mestizo y carnavalero porteño al lenguaje propio de la agrupación. Este bloque de figurines sostiene la llamada “intervención”: el momento del montaje donde se narra o declaman las temáticas o historias que son el sustento fundamental de la “agitación”. Catalina también valora el modelo de creación colectiva con que levantan los montajes, lo que alimenta el sentir comunitario de quienes integran la comparsa y fortalece este espacio como un lugar de enraizamiento común.

Actualmente, la comparsa tiene alrededor de 60 integrantes, aunque en algún momento alcanzaron a ser 100 bailarinas y cerca de 200 músicos. La mayoría de las/os danzantes son mujeres. En una época anterior, la comparsa tuvo un bloque de parejas, pero ya no, puesto que han decidido ser un bloque separatista de mujeres y disidencias. Catalina reflexiona que, a lo largo de los diez años de existencia de la comparsa, en algunas ocasiones se han generado problemas de convivencia vinculados, principalmente, a cuestiones de género y violencia patriarcal, los que a veces han producido aprendizajes dolorosos. En este sentido, gracias al movimiento feminista al interior de la agrupación se han dado procesos de reflexion colectiva en torno a las formas del trato y los cuidados necesarios entre ellas/os, ya que comprenden que su discurso político se debe hacer carne tambien desde la intimidad de la comparsa.

“Desde este lugar ha sido importante el feminismo, desde aprender a poner atención al cuidado de todas las personas, de quererse y tenerse en los momentos trágicos, como los vividos durante el estallido y la pandemia.”

En este contexto, al interior de la Conga se han generado protocolos para combatir la violencia patriarcal, limitando ciertas actitudes y ocasionando que, naturalmente, varios compañeros abandonaran el espacio. En la actualidad, la comparsa está trabajando en actualizaciones de protocolo, debatiendo si se hará un nuevo llamado a hombres cis a integrar la comparsa, o si se limitará ese acceso. Como afirma Catalina, los hombres cis que ahora integran la agrupación son personas que están empapadas de las razones de los protocolos y las normas que han construido en torno a los comportamientos. También recalca que los protocolos se construyeron a través de jornadas de conversación donde todas/os las/os integrantes pudieron expresar sus sentires. Más que reproducir consignas feministas académicas, se trató de expresar lo que a cada quien le molestaba y las posibles formas de solución.

En el marco de los procesos de reflexión colectiva al interior de la comparsa, Catalina comenta que con el tiempo también pudieron darse cuenta de la importancia de construir colectivamente los criterios estéticos para la confección de los atuendos o vestuarios, para lograr que todas y todos se sintieran cómodas/os bailando, y desde allí han aprendido a abrazar las diversidades corporales como base en la construcción estética para cada montaje. Catalina reconoce y valora todos estos aprendizajes colectivos que han transformado el hacer común, pero que también atraviesan sus trayectorias personales:

“Queremos cuidarnos y entendemos que sostener esta agrupación es importante para cada unx de nosotrxs, en nuestras individualidades y en lo colectivo. Fue súper importante darnos cuenta que teníamos la Conga pa’ la revuelta, fue fundamental, sentir ‘Qué rico tenernos, poder apañarnos’. También en la pandemia, fue un refugio…”

Entrevista realizada de manera virtual, 1° de diciembre de 2022