Los caminos del Tumbe en Valparaíso y Concepción

No cabe duda de que uno de los procesos más relevantes en el ámbito de las danzas afro en los últimos años ha sido la extraordinaria difusión de la que ha gozado el tumbe afroariqueño —también conocido como tumba carnaval— en distintos lugares del territorio nacional. Además de las grandes ciudades del norte y centro de Chile, hay cada vez más agrupaciones de tumbe en ciudades intermedias y pequeñas, incluso en el centro-sur del país, desde Chillán y Talca hasta San Rosendo y Angol. En este contexto, vale la pena detenerse en los procesos de llegada y arraigo de esta música y danza en Valparaíso y Concepción, pues dan cuenta de circuitos de intercambio y circulación de prácticas y personas que no pasan por la centralidad santiaguina. Al mismo tiempo, las agrupaciones que se han formado en ambas ciudades, así como sus convergencias en ciertos espacios, muestran distintos desafíos, tensiones y posibilidades de la práctica tumbera en relación con la visibilización del pueblo tribal afrodescendiente, por un lado, y con la articulación de otras reivindicaciones, sobre todo feministas, por otro.

Antes que nada, es importante recalcar que el tumbe nace a comienzos del siglo XXI en el contexto del naciente movimiento afroariqueño, como recreación de una danza tradicional que realizaban las comunidades afrodescendientes de Arica y del valle de Azapa. Como efecto de los procesos de blanqueamiento y chilenización, esta danza había prácticamente desaparecido y solo sobrevivía en la memoria de los/as abuelos/as. Entre 2002 y 2003, un grupo de jóvenes pertenecientes al movimiento afroariqueño recopilaron esas memorias y las tomaron como punto de partida para recrear el tumbe o tumba carnaval, ahora como una danza callejera para ser bailada en comparsa. En enero de 2003, la primera comparsa de tumbe, perteneciente a la ONG Oro Negro, realizó su primer pasacalle en el centro de Arica, historia que está muy bien contada en el libro “Danzar, mover nuestra historia. La conformación de la primera comparsa afrodescendiente de ‘Tumba Carnaval’ en Arica, Chile”, de Mariana León Villagra. Posteriormente fueron creadas varias otras comparsas y agrupaciones de tumbe en Arica, y hoy son tres las comparsas tumberas, cada una con varios cientos de integrantes, las que participan anualmente del Carnaval con la Fuerza del Sol en la ciudad nortina.

Como ya comentamos, el tumbe pronto comenzó a expandirse por el territorio nacional, gracias a talleres dictados por músicos/as y danzantes ariqueños/as en distintos lugares del país. Como mencionamos en el libro “Danza Afro en Chile: Abriendo Caminos”, en muchas ciudades en las que se arraigó, el tumbe pasó a formar parte de la escena dancística afrolatinoamericana, con la particularidad, por supuesto, de que se trata de la primera danza afro que puede ser considerada, por quienes la practican, como auténticamente afrochilena. Sin duda, un lugar especial en esta historia le cabe a Concepción y Valparaíso, dos de los nodos más importantes en los circuitos por los que ha circulado y se ha expandido el tumbe a nivel nacional.

En Concepción, por una parte, las primeras referencias sobre talleres de tumbe que hicieron accesible esta práctica a las/os danzantes locales datan de hace una década, aproximadamente. Se trataba, principalmente, de talleres esporádicos gestionados por danzantes penquistas que habían vivido en Arica o, al menos, habían viajado a la ciudad nortina. Allí habían conocido el tumbe, y posteriormente invitaron a cultoras ariqueñas a dar clases en el Bío Bío. Aún sin generar un núcleo estable de práctica tumbera, estas primeras instancias plantaron semillas para el posterior florecimiento de esta danza en el sur del país.

Un punto de inflexión para la instalación del tumbe en Concepción fue, sin duda, la formación en danzas afrolatinoamericanas “Movimiento Raíz”, organizada en 2015 por el Colectivo Origen, conformado por Camila Bustos, Claudia Carrasco y Tiare Larenas. Este proceso formativo trajo al Bío Bío a maestras/os y profesoras/es de distintos repertorios afrolatinoamericanos, quienes daban clases intensivas por espacio de una semana en cada caso. En relación con el tumbe, Movimiento Raíz contó con la participación de Karo Castillo y Yoni Olis, quienes no solo dictaron un seminario intensivo de la danza y música afroariqueña, sino que también prepararon y realizaron una presentación en el conocido local Casa de Salud junto a las/os participantes de la formación. Se trató, en otras palabras, de una de las primeras instancias donde el tumbe en Concepción se hacía visible no solo para los/as participantes en los talleres, sino también para el público más amplio que fue testigo de esas presentaciones.

La visibilización y arraigo del tumbe en Concepción alcanzó un nuevo hito con la creación, en 2018, de Túmbala Comparsa, la primera comparsa tumbera de la octava región. Esta comparsa nació a partir de la convocatoria realizada en el marco de un proyecto del Centro Cultural AfricAmérica, que se había propuesto que este ritmo estuviera representado en el pasacalle del Festival África en América de ese año. Para ello, se gestionó la realización de una formación intensiva con la tallerista afroariqueña Camila Marchant, perteneciente a la agrupación Sabor Moreno, culminando en la participación de la naciente comparsa en el Carnaval África en América 2018.


Túmbala Comparsa, mayo de 2018. (Foto: Ricardo Amigo.)

 

Después del puntapié inicial dado por la convocatoria del Centro Cultural AfricAmérica, Túmbala Comparsa ha crecido sostenidamente —con una breve pausa durante los años más intensos de la pandemia— y se ha fortalecido como organización. En la actualidad, la comparsa, compuesta en su mayoría por mujeres, funciona de manera horizontal y autogestiva, con más de 100 integrantes que ensayan durante todo el año en un Liceo que pone a disposición sus instalaciones para este fin. Gracias a las clases que les han hecho distintas/os referentes ariqueñas/os, Túmbala ha podido profundizar tanto en el estudio del tumbe como en la creación de coreografías y canciones propias a partir de la realidad territorial penquista.

Aunque Túmbala Comparsa fue la primera comparsa de tumbe en Concepción, en los últimos años han surgido varias otras comparsas en ciudades cercanas, algunas de las cuales convergen para la realización del gran pasacalle del Carnaval África en América. De esta forma, en la Región del Bío Bío se ha conformado una red de danzantes y músicas/os tumberas/os que también se ha hecho presente en el espacio público con motivo de algunas manifestaciones en apoyo del pueblo tribal afrodescendiente, pero, sobre todo, en manifestaciones feministas.

Los primeros atisbos del tumbe en Valparaíso, por otra parte, se remontan al año 2008, cuando una delegación de la comparsa de la ONG Oro Negro visitó la ciudad para participar de un evento de política cultural. Como recuerdan danzantes de esa época, fue en esa ocasión que hubo un encuentro entre los tumberos ariqueños y los rumberos porteños, pertenecientes al centro cultural Ilú Lafkén, y que se incorporó el chéquere al tumbe. Posteriores visitas de comparsas afroariqueñas han estado estrechamente relacionadas con la existencia del Carnaval Mil Tambores, que desde sus inicios ha sido un lugar de encuentro para múltiples agrupaciones, comparsas y danzantes ligadas/os a las expresiones músico-danzarias de raíz africana, sobre todo de las agrupaciones de percusión afrobrasileña conocidas localmente como batucadas. Así, en 2012 la comparsa afroariqueña Tumba Carnaval participó del Carnaval Mil Tambores, mientras en 2015 fue el turno de la comparsa Arica Negro.

Después de visitar Valparaíso con sus comparsas, varias danzantes ariqueñas se radicaron en la ciudad. De la misma forma, varias/os talleristas ariqueñas/os pasaron por el puerto y dieron clases de tumbe. No obstante, diversos relatos concuerdan en señalar un taller dictado por la bailarina ariqueña residente en Santiago Isa Bravo (Isa Guayabita), en 2017, como el punto de partida para la creación de agrupaciones tumberas locales. Así, después de ese taller las personas que habían participado en él se siguieron juntando para ensayar la coreografía que Isa les había enseñado, y de esas reuniones informales nació Tumbahía, la primera agrupación de tumbe de Valparaíso. Poco tiempo después, a inicios de 2018, la escisión de algunas/os miembras/os fundadoras/es de Tumbahía resultó en la formación de Tumberos del Puerto, comparsa que sigue activa en los cerros y calles de Valparaíso.

De forma similar a Túmbala Comparsa en Concepción, Tumberos del Puerto funciona de forma principalmente autogestionada, aunque cuenta con una directora y un director, Claudia Zúñiga y Alejandro Rojas, quienes lideran los bloques de bailarinas/es y músicos/as, respectivamente. También Tumberos del Puerto está conformada principalmente por mujeres, y a pesar de que la comparsa no cuenta con un lugar fijo de funcionamiento, el bloque de danza frecuentemente puede realizar sus ensayos en el escenario de la Quinta Vergara, en Viña del Mar. A la par de otras agrupaciones más pequeñas que también cultivan el tumbe, tales como Herencia Tambó, Tumberos del Puerto es una agrupación muy activa en Valparaíso, y sus integrantes no solo participan de carnavales y pasacalles, sino también de celebraciones como el 6 de enero o Pascua de los Negros, que hace algunos años se viene celebrando en el puerto.


Clase de tumbe en la Plaza Cívica de Valparaíso (profesora: Mari Joins), diciembre de 2022. (Foto: Ricardo Amigo.)

 

En este sentido, en Valparaíso también es posible observar la realización de convocatorias y conformación de agrupaciones específicas para la celebración de ciertos hitos, tales como el ya mencionado 6 de enero, pero también para conmemoraciones feministas como el Día de la Mujer Trabajadora, el Día de la Mujer Afrolatinoamericana, Afrocaribeña y de la DIáspora, o el Día contra el Femicidio. De la misma forma, en el contexto del estallido social en Valparaíso nació una agrupación tumbera que hace de la protesta y el discurso político su principal razón de ser: el Frente Tumbero.

Ahora bien, el proceso de expansión del tumbe desde su origen ariqueño hacia ciudades como Valparaíso, Concepción, y muchas más, no ha estado exento de polémica. En este sentido, es habitual escuchar de personas vinculadas a las comparsas afroariqueñas que las comparsas tumberas fuera de Arica no contribuyen lo suficiente a visibilizar las reivindicaciones de reconocimiento y reparación que motivaron la recreación de esta danza. Así lo reconocen también varias de las referentes que dirigen agrupaciones de tumbe en Valparaíso o Concepción, quienes admiten la dificultad de convocar a las/os integrantes de sus agrupaciones cuando se trata de realizar manifestaciones en apoyo del pueblo tribal afrodescendiente. Desde una visión crítica, lo que parecería primar, entonces, es la apropiación de una expresión artística, sin darle suficiente cabida a su relevancia política.

Al mismo tiempo, como hemos venido describiendo, y al igual que otros repertorios de la danza afro, el tumbe se ha venido convirtiendo en soporte para diversas manifestaciones políticas territoriales, sobre todo, vinculadas al feminismo. En este sentido, es especialmente destacable la resonancia que tuvo la convocatoria de la agrupación ariqueña Aluna Tambó para reunir una gran comparsa de mujeres tumberas en el Carnaval Mil Tambores 2022. Trascendiendo territorios, en esta comparsa se reunieron decenas de danzantes y músicas de todo Chile. Vinculando las consignas feministas con la reivindicación del pueblo tribal afrodescendiente, esta comparsa mostró el potencial movilizador que posee el tumbe como soporte de una red de contagios e influencias que quizás haya partido por intereses estéticos, en muchos casos, pero que involucra a las/os danzantes en una exploración de la ancestralidad, del propio cuerpo y de la memoria que genera nuevas conexiones y relaciones en términos vivenciales, corporales y políticos.


Comparsa Aluna Tambó, Carnaval Mil Tambores, Valparaíso, octubre de 2022. (Foto: Ricardo Amigo.)