Fragmentos para una historia de la danza afro en Concepción

Si quisiéramos visualizar una línea histórica de la práctica de danzas de raíz africana en la ciudad de Concepción tendríamos que identificar dos fuentes principales desde las cuales han emanado las experiencias dancísticas que hoy son parte fundamental de la escena de la danza local.

Por un lado, tenemos las iniciativas que nacen de las escuelas de danza establecidas en la ciudad, las que a partir del año 2000 en adelante, aproximadamente, invitaban regularmente a profesoras de danza afro a impartir talleres durante los períodos de receso de sus actividades formativas habituales. Todo esto dentro de un contexto más bien cercano al rigor de la danza académica, tanto por las/os profesionales involucradas/os en la organización de dichas escuelas como por los medios e infraestructura disponibles.

Y por otro, las iniciativas con fines más bien comunitarios, basadas primeramente en la difusión y práctica de los tambores (en un principio, batucadas y candombe, principalmente), al amparo de las cuales personas particulares toman la iniciativa de formar agrupaciones de danzantes que buscarán una continuidad de sus prácticas, generando proyectos que financien y aseguren tanto la continuidad de estas iniciativas como su proliferación a nivel masivo en la región. Las personas que toman esta iniciativa no necesariamente son personas formadas como bailarinas profesionales, sino más bien han tenido una formación dancística más específica, alimentada por el aprender colectivo y la autogestión de instancias de capacitación en danza al interior de su comunidad.

En la ciudad de Concepción, estas dos vertientes dialogan entre sí, y veremos cómo han establecido relaciones de colaboración e intercambio entre ellas. Mientras las escuelas de danza tienen la infraestructura y la rigurosidad adecuada para un trabajo dancístico profesional que ayudará a la instalación de la danza afro, las/as danzantes de corte más bien comunitario serán parte importante de las personas que, pagando los valores de las clases en academias establecidas, permitirán su continuidad años tras año.

Desde la danza académica

Uno de los principales referentes de la historia de la danza en Concepción fue, sin duda, el Grupo de Danza Calaucán, fundado en 1983 por Manuela Bunster y Cecilia Godoy, con el apoyo de Joan Turner. Hasta su cierre, en el año 2008, el Centro de Danza Calaucán, posteriormente liderado por las bailarinas locales Paola Aste, Viviana Campos y Mariela Raglianti, desarrolló una importante labor de difusión de la danza en la región, sobre la que puedes conocer un poco más aquí. Con el fin de ampliar la oferta de danza moderna y contemporánea que tradicionalmente ofrecía a sus estudiantes, en varias ocasiones Calaucán invitó a Verónica Varas a realizar talleres intensivos de danza afro como parte de la programación de talleres de verano, tarea que en 2002 y 2003 recayó en Claudia Munzenmayer.

Por su parte, la Academia de Danza Juanita Toro, fundada por la bailarina del mismo nombre en los años 70, es un referente importante de la enseñanza del ballet en el sur del país. Con el fin de ampliar el rango de experiencias dancísticas para sus jóvenes estudiantes, desde el año 2004 también invita regularmente a Claudia Munzenmayer.

En el contexto de estos vínculos y colaboraciones de las escuelas de danza de Concepción con distintas profesoras de danza afro, un bailarín penquista que se interesa en este género es Roger Leal. Luego de sus primeros contactos con los repertorios danzarios de raíz africana con Verónica Varas y Claudia Munzenmayer, Roger profundiza sus estudios con varias/os maestras/os en Chile y Argentina y se establece como el primer profesor de danza afro en Concepción, con talleres ininterrumpidos en espacios como la Universidad de Concepción, la corporación cultural Artistas del Acero y la academia de Juanita Toro. Desde el año 2004 hasta el año 2011, aproximadamente, Roger ayudó a configurar una práctica sistemática de la danza afro en la ciudad, con el rigor propio de las escuelas de danza tradicionales, lo que produjo una buena cantidad de danzantes que hasta hoy imparten clases.

Desde lo comunitario

Al mismo tiempo, y también en relación con lo anterior, identificamos una práctica de la danza afro a nivel comunitario y/o callejero. Los primeros datos de estas manifestaciones las vemos en el cuerpo de baile de la agrupación Barrio Sur. Como se relata en un video producido por Kuriche, esta comparsa de candombe afrouruguayo fue fundada por músicos penquistas del grupo Quillay, que entre fines de los 80 y comienzos de los 90 estuvieron radicados en Montevideo y allí conocieron los tambores afrouruguayos. Desde el año 1998, aproximadamente, Barrio Sur ha desarrollado la práctica musical comunitaria con talleres accesibles para la población, además de impulsar la autogestión y estimular la formación de numerosas bandas por medio de sus talleres y las conocidas peñas que gestionaba para generar su financiamiento.

Ya comenzando el nuevo siglo, gracias a iniciativas como las de Barrio Sur, así como del músico Sergio Barría, entre otros, en Concepción se desarrollan al menos tres géneros de música y, posteriormente, también danza afrolatinoamericana: el candombe, las batucadas y la música colombiana, todas expresiones que se mantienen hasta la actualidad. Con el correr del tiempo, serían generaciones más jóvenes las que se motivaron para investigar, viajar, y profundizar en expresiones musicales y danzarias de raíz afro como la mùsica y danza afroperuana, las danzas del oeste africano, entre otras, y que buscarán acercarse más a las llamadas “fuentes” de estas expresiones. Tal es el caso de Claudia Aravena y Francisco “Panchote” Bascur, quienes desarrollan uno de sus primeros proyectos bajo el alero de Barrio Sur y con financiamiento del FONDART en el año 2004, cuando pudieron traer desde Santiago para realizar talleres a tres músicos y un bailarín, Gonzalo Prieto, quien realizó clases de danzas del atlántico colombiano. Esa primera iniciativa fue llamada “Talleres ÁfricAmerica”, y sería el principio de una serie de gestiones que al cabo de unos años darían origen al centro cultural del mismo nombre.

Volviendo a la colaboración entre el ámbito de la danza afro más ligada a la práctica profesional y la vertiente con fines más bien comunitarios, alrededor de 2005 se forma la agrupación Sankofa, bajo el liderazgo de Roger Leal en la danza y Francisco Bascur, quien ya impartía hace algunos años un taller de percusión afrolatina en la Universidad de Concepción, en la música. Roger Leal dirigía y aportaba con material dancístico a las y los danzantes de la agrupación, cuya inspiración eran las danzas y músicas del oeste africano.

La formación del Centro Cultural Africamerica

En la formación del Centro Cultural AfricAmérica (oficializada el año 2008) se unen los esfuerzos de gestión de Claudia Aravena, Noelia Figueroa, Marco Uribe, Sofia Wilson, entre otras/os colaboradores, además de la banda de música del caribe colombiano Efecto Caimán y Sankofa, que en ciertas épocas alcanzó a tener más de 12 participantes, muchas/os de las cuales provenían de los talleres de Roger Leal. De esta manera, en AfricAmérica convergerían jóvenes que habían formado parte de Barrio Sur, que habían asistido a los talleres esporádicos de danza afro antes nombrados, así como estudiantes de Roger Leal. En relación con la danza, desde un inicio la organización se enfocó, principalmente, en gestionar instancias de aprendizaje y formación, así como en organizar espectáculos y conciertos con las mismas agrupaciones participantes, para así financiar los talleres formativos y otras instancias, para las que durante un tiempo incluso contaron con sede propia.

A nuestro modo de ver, la importancia del Centro Cultural estriba en que asentó y sintetizó al menos tres preocupaciones que ya habían estado presentes tanto en Barrio Sur como en anteriores iniciativas artísticas. En primer lugar, guardar el respeto necesario a quienes ejecutan estas expresiones por filiación familiar o territorial, lo que motivará gestiones para traer a Concepción cultores y profesores “de raíz”. En segundo lugar, la generación de instancias de “creación de público”, motivando la asistencia a espectáculos y conciertos de música y danza afro en la ciudad, con el fin de continuar el círculo de la autogestión y permitir el financiamiento de instancias de formación. Y, finalmente, el énfasis en la colaboración, por sobre la competencia, entre las personas y agrupaciones, tanto dentro del centro cultural como hacia el exterior de éste, lo que en la autoconsciencia de las/os danzantes representa un rasgo muy distintivo de la práctica danzaria afro de la ciudad de Concepción respecto a lo que ocurre en ciudades como Santiago. Este espíritu colaborativo y no tan competitivo ha permitido la proliferación de muchas agrupaciones de música y/o danza afro de personas que han sido parte de Africamerica en sus distintos momentos.

En 2007, al alero del centro cultural se genera el primer Carnaval AfricAmérica, comenzando como una reunión artística de las distintas batucadas, grupos de capoeira y otras agrupaciones que cultivaban las artes de origen afro.

El año 2014, Claudia Aravena y “Panchote” Bascur dejan Concepción, lo que trae un recambio en el grupo dirigente al interior de AfricAmérica. Entran Nicole Lasserre, Claudia Carrasco y Tiare Larenas, quienes si bien eran ya parte del centro cultural o participaban de sus instancias, esta vez asumen más funciones en torno a la gestión y continúan el festival AfricAmérica, dándole más énfasis al despliegue callejero.

Otros espacios

Hay que decir que el AfricAmérica no fue ni es la única instancia que promueve la práctica danzaria afro en la ciudad de Concepción. Por ejemplo, sabemos de la escuela de carnavales de Hualpén, de la academia Black Dance Studio de Claudio “El Negro” Rojas (quien fue estudiante de Roger Leal), de los distintos grupos de capoeira, así como de batucadas que también cultivan algún tipo de desarrollo danzario afro. En la misma línea, no son pocas las experiencias independientes de clases o talleres de danza afro que se desarrollan de manera constante en la ciudad de Concepción.

Dentro de estas iniciativas más independientes destacamos al colectivo Origen, conformado por Camila Bustos, Claudia Carrasco y Tiare Obreque, quienes el año 2015 obtienen financiamiento para ejecutar un proyecto de formación específicamente dedicado a bailarinas/es, llamado Movimiento Raiz, y llevan a Concepción a varias/os profesoras/es para impartir clases de danzas y músicas de raíz afro. Si bien las impulsoras de este colectivo también han sido parte de AfricAmérica, la ejecución de Movimiento Raíz se hace con bastante independencia de este centro cultural.

Finalmente, destacamos a Javi Oyara, quien llegó a la ciudad hace 5 años, cuando también estaba radicada en Concepción la profesora de danzas afroperuanas y afrocolombianas Carola Reyes. Javi ha mantenido una continuidad tanto en sus clases y talleres de danzas afroperuanas, como también danzando con distintas agrupaciones en la región, incluyendo en sus destrezas tanto las danzas afroperuanas como del caribe colombiano.

Epílogo

Vemos el caso de Concepción como un ejemplo variado pero continuo de experiencias en torno a la danza afro y la comunidad, las que, en conjunto con el devenir histórico de las instituciones de danza más formales, han cimentado un sólido campo de expresiones danzarias y musicales afro. Es destacable, en ese sentido, que bajo el alero del Centro Cultural AfricAmérica, con sus distintas direcciones, en 2020 se haya realizado un documental sobre el patrimonio afro de Concepción, recogiendo los relatos de protagonistas y colaboradores de esta historia, lo que hace manifiestas las intenciones de visibilización y continuidad de la escena afro en la ciudad y la región.